En el competitivo mundo del diseño gráfico, el portafolio es tu carta de presentación ante cualquier posible cliente. Además, es la forma más eficaz para mostrar tus habilidades, estilo único que puedes aportar.
Un portafolio bien elaborado le permite al diseñador destacar y captar la atención de la personas, entre las la multitud de diseñadores que existen hoy en día.
En este artículo te daremos una orientación básica que te ayudará a crear tu propio portafolio de diseño gráfico, sin importar la etapa en la que te encuentres en tu carrera.
¿Qué es un portafolio de diseño gráfico?
Un portafolio de diseño gráfico es una colección visual de los mejores trabajos que un diseñador ha realizado a lo largo de su carrera. Este tiene el objetivo de presentar a los clientes potenciales una visión general del estilo, forma y calidad del trabajo que se les puede ofrecer.
Crear un buen portafolio es algo que requiere de tiempo y dedicación, pero es un paso esencial que se debe realizar para poder abrirse camino en el mundo del diseño gráfico, ya que representa el currículum del diseñador. Este debe permitir a quienes lo vean conocer tu experiencia laboral y logros alcanzados, por lo que su creación debe ser realizada con mucho cuidado, debido a que el principal propósito del mismo es captar la atención e interés del espectador.
¿Cómo crear un portafolio de diseño gráfico?
¿Qué debes incluir en un portafolio de diseño gráfico?
Coloca solo tu mejor trabajo
Si tienes una variedad de colección de trabajos en tu repertorio solo elige los mejores proyectos que tengas para armar tu portafolio, ten en mente que es mejor mostrar calidad que cantidad.
El portafolio puede ser corto pero interesante así que concéntrate en aquellos que mejor representen tu estilo, habilidad y forma de trabajar, y también basa tu selección según los buenos resultados que hayas obtenido. Recuerda que los proyectos elijas deben demostrar tus capacidades y el tipo de trabajo en el que te especializas.
Añade información en cada obra
Un detalle importante que no debería faltar en tu portafolio es información sobre cada proyecto que muestres. Datos como el título, fecha de creación, a quien le trabajaste y una breve explicación con detalles que consideres importantes del mismo, son complementos que no pueden faltar.
Agregar información a cada trabajo del portafolio brinda la oportunidad de hablarle al espectador un poco acerca de cosas como las técnicas que utilizaste, briefing, los retos enfrentados, logros alcanzados, entre otros detalles, ayudan a que las personas contextualicen los proyectos.
Sin embargo, hay que asegurarse de que la información que se coloque sea corta, precisa, y atrayente de lo contrario el espectador no va a sentirse tentado a leer los datos que colocaste. Hay que tener en mente que el objetivo principal es vender la experiencia que viviste y adquiriste con ese trabajo.
Incluye tu biografía
Mostrar el trabajo del que se es capaz no es lo único importante que debe contener tu portafolio. Si bien enseñar lo que podemos hacer es algo indispensable, no está demás dejar que las personas que visualicen tus proyectos te conozcan.
Datos como tu nombre, de donde eres, pasiones, ideales de vida, trayectoria profesional y cualquier otra información básica de ti que estés dispuesto a compartir, son cosas que deberías dejar conocer a quienes quieran ver tu trabajo.
Hacer esto crea una imagen de tu persona o marca en las mentes de los posibles clientes.
Agrega todas tus formas de contacto
Algo que no puede faltar en tu portafolio son las formas de contarte, ya que si alguien se enamora del trabajo que se ofrece, es bueno que tengan los medios por los que pueden contactarte.
Así que datos como el número de teléfono móvil, correo electrónico y redes sociales donde tu marca personal o empresarial tiene presencia son cosas que no deben faltar.
Errores comunes que se deben evitar al crear un portafolio
Incluir demasiados ejemplos de la misma categoría.
Un grave error al momento de armar tu portafolio es incluir demasiados ejemplos de una misma categoría. Esto puede hacer pensar al cliente que solo sabes hacer un tipo de trabajo específico.
Si a lo largo de tu trayectoria profesional has diseñado por ejemplo 30 logos, no es recomendable colocarlos todos en tu portafolio, recuerda que si tienes otros tipos de proyectos como ilustraciones, pendones, vallas, posters, entre otros, también debes mostrarlos.
A la hora de elegir los trabajos que vas mostrar asegúrate de incluir varias categorías para que así muestres tus capacidades y experiencia.
Colocar siempre la misma área de trabajo
Cuando se están eligiendo los proyectos que se colocarán en el portafolio un factor que hay que tener en cuenta, es mostrar la variedad de áreas laborales para las cuales se ha trabajado.
Puede que durante tu carrera profesional hayas trabajado para muchos establecimientos de venta de comida, pero si también has trabajado para negocios dedicados al área de la tecnología, la ropa, la higiene, entre otros, asegúrate de exponerlo en tu portafolio. Esto te ayudará a dejar en claro la experiencia y adaptabilidad que tienes a los diferentes campos laborales.
No mostrar diferentes perspectivas de tu trabajo
A la hora de crear tu portafolio un aspecto importante es mostrar la variedad de técnicas que conoces para crear tus obras. Así que se deben seleccionar los proyectos teniendo en cuenta el método que se usó para su creación y de esta manera evitar colocar aquellos que tengan un mismo estilo de diseño.
Esto ayuda a exponer la variedad de estilos que puedes ofrecer a tus clientes.
No actualizar tu portafolio de diseño gráfico frecuentemente
El portafolio de los diseñadores gráficos no debe convertirse en algo estático, todo lo contrario, periódicamente debe ser actualizado.
Las habilidades y experiencia son algo que van puliéndose con el pasar del tiempo, por lo que eso también debe reflejarse en tu portafolio.
Un grave error es no actualizar el portafolio a medida que la experiencia vaya creciendo, esto da una sensación de evolución profesional para aquellas personas que siguen tu trabajo. Si tu portafolio se mantiene siempre igual dará la impresión de que has dejado de evolucionar como profesional.
Cada vez que termines un nuevo proyecto, si este te satisface y ves que es una de tus mejores obras hasta la fecha, actualiza tu portafolio y ve eliminado los trabajos que veas menos fuertes, reemplazandolos por contenido nuevo y relevante para tu carrera profesional.
No identificar los proyectos personales
Un detalle que no se puede omitir en un portafolio es el identificar los proyectos personales que se hayan colocado en él.
Si tienes algún trabajo que hayas realizado y cuyo resultado te gusta porque plasmas en él, técnicas que no has podido incluir en proyectos anteriores y quieres hacer conocer que eres capaz ofrecer esa labor, no se puede olvidar mencionar que los mismos son trabajos personales; de lo contrario, las personas podrían pensar que son obras realizadas para clientes anteriores, y se podría perder la confianza de éstos, si llegan a solicitar información de cómo le ha ido a dicho proyecto.
Ten en mente que todo trabajo es parte de tu experiencia, lo cual incluye a aquellos proyectos que hayas elaborado de forma personal.
Ahora que ya sabes lo esencial para crear tu portafolio despliega tu talento y arma el material con el que presentarás las habilidades, estilo y experiencia que tienes para aportar a tus clientes.
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